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Septiembre 2018


VIVIENDA INSERTA EN EL PAISAJE

TERRAZAS DEL SEMINARIO

YERBA BUENA – TUCUMÁN

Implantación y entorno
El lote se ubica al pie de un dominante edificio, el ex Seminario del Corte, en Yerba Buena,Tucumán.
Formando ya parte de esta porción de selva tucumana, se asomaba, imponente, un largo bloque racionalista. Al momento de este proyecto, el edificio estaba abandonado, sin embargo hacía de su entorno algo muy especial, inspiraba respeto, despojo, historia y a la vez modernidad. Un mojón, blanco, largo, y horizontal, sutilmente escondido en el paisaje. Terrazas del Seminario, es el barrio cerrado que se armó en la pendiente de esta colina.

El Lote
Con dicho telón de fondo, el lote de 790m2 se encuentra en la primera esquina cerca del acceso; si bien el entorno influyó directamente en el proyecto, la nota definitiva la dieron los propios árboles que atesoraba el lote, a partir de los cuales se programó la vivienda. Álamos y eucaliptus, alineados entre sí a lo largo del frente este, fueron los disparadores del proyecto. Aquella línea tan invisible como demarcadora que se advertía, insolente, a casi un tercio del lote. El partido es lineal; una casa blanca, larga, y horizontal en diálogo con sus árboles y entorno.

Organización funcional
El corredor
El sistema lineal fue utilizado tanto en lo estético y funcional como en lo técnico. Como se puede leer en la planta de techos, este corredor, está cubierto por una losa accesible, que separa los dos grupos de techos respectivamente. Es un pasillo técnico, donde se colocan los condensadores, el tanque de reserva, y permite realizar el mantenimiento de las cubiertas. Mediante el largo corredor, se trató de destacar la longitudinalidad de la casay de dirigir la fuga de las visuales hacia el paisaje exterior.
Es un conector que va hilvanando las diversas funciones, y organizando los sectores: servicio-social-privado. Su primer tramo pertenece al acceso y área de servicio con escalera que conecta al atelier. Su segundo tramo es abierto, se expande y funde con el gran espacio del living comedor. El tercer tramo pertenece al sector privado de las habitaciones. Si bien el espacio fluye a través de esta vía porque las puertas son de vidrio, se puede independizar un sector del otro. La sala de estar, empuja esta larga barra sobresaliendo hacia el frente este, a modo de cajita de vidrio, desde la cual, se tiene una libre y abierta visión panorámica de la ciudad, y de los propios árboles. Mediante el uso de carpintería de aluminio con paños fijos de vidrio hacia el frente, y corredizos hacia los laterales se incorpora el exterior al interior y viceversa. No hay divisorios, el espacio es separado sólo con el equipamiento, en cuatro áreas: comedor, estar-tv, mesa de juegos, y un sector de lectura. Respecto al exterior, bajo el muro color magenta, (del cual sale una gárgola con chorro de agua) se proyectó una piscina rectangular, solárium, deck, y pérgolade madera empotrada entre los dos paquetes de servicio, que componen la fachada oeste. Contrastando con el perforado frente este, estos volúmenes son más ciegos y macizos. Su ubicación ayuda a proteger del calor extremo a las habitaciones, amortiguando el intenso sol tucumano del oeste. Sus ventanas son hermanadas rajas apaisadas, desde las cuales se está en permanente contacto con el verde del cerro cercano.
A un medio desnivel, se lo destinó al requerido atelier, un área de trabajo de 36m2, de usos múltiples y taller de cerámica, piso, pared y techo de hormigón visto. Se dispuso, sectorizado, una tira de 10m2 para depósito, cisterna y termotanque. El atelier desborda a un íntimo y reservado patio inglés, contenido por talud verde y vegetación. La mitad de este patio rústico, está semicubierto por el deck que hace de pérgola, el cual tiene un hueco, cuyo fin era abrazar y dejar pasar al álamo que existía previamente (reemplazado por otro árbol en el transcurso de la obra). Se intentó crear una vivienda simple, funcional y luminosa despegada del suelo.

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