#391
Abril 2018


RESIDENCIAS DE ALTA GAMA

UNA APUESTA A LOS SENTIDOS

Cambió la valorización y concepción del lujo en la vivienda de alta gama. Los propietarios que antes le daban prioridad a los criterios funcionales, sociales y el carácter de distinción, hoy privilegian la experiencia sensorial del buen vivir, el paisajismo y la conexión adentro – afuera, lo lúdico, así como los criterios sustentables en los materiales y las tecnologías.

En la vivienda de alta gama del siglo XXI, todo se ordena a través de lugares pensados para el disfrute. No se trata de lujo en lo material sino en las experiencias, en un conjunto de vivencias. El paisajismo toma un nuevo protagonismo porque la tendencia de hoy es una composición visual de la casa, que genere una fuerte conexión entre el adentro y el afuera, donde queden enmarcadas las perspectivas en cada ventanal, pórtico o galería. Colabora el hecho de que el escenario geográfico es cada vez más rico y sofisticado en las urbanizaciones fuera de la ciudad, aunque estén a solo 30 km. de los centros urbanos. Más que nunca el diseño de las casas debe subordinarse al diálogo con una sofisticada naturaleza de espejos de agua, la piscina, lagos artificiales, canales con marinas, bosques,conjuntos de vegetación y avenidas de árboles con predominancia de palmeras y otras que se suman a los campos de golf, de polo o circuitos ecuestres.
En los interiores, la galería es clave en su rol de expansión y nexo por excelencia con el afuera, la naturaleza. Pueden incluir algunas discretas barreras de protección, como cortinas de aire para aislar del calor y el frío o los mosquitos. La tecnología aporta soluciones complejas cada vez más al alcance de la gente, como por ejemplo la utilización de la domótica que busca simplificarla. Aparece la cocina gourmet, a veces con show kitchen, accesorios de grandes despensas y cavas a veces hasta con mesa de descorche. La piscina tiene una nueva complejidad in – out, con un diseño para estar como si fuera un ambiente más de la casa y también recibir invitados, y no solo para nadar. Este regreso a lo esencial en el diseño de las casas puede encontrar respuestas en los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, aire, fuego y agua. La tierra está representada en el tratamiento paisajístico que crea escenarios, movimientos, ondulaciones en relieves, límites y perspectivas con lo vegetal. Los clientes desde el primer día hablan de su interés por el entorno vinculado con el diseño de la casa. El aire significa abrirse al exterior, el cielo, así como la espacialidad -dobles alturas y la continuidad de los espacios entre sí-. Los espejos de agua se incorporan a la vivencia diaria, con piscinas que entran a la casa, a la galería o al quincho y que se disfrutan todo el año. Vuelven las múltiples expresiones de la arquitectura del agua, como estanques enmarcados en piedra, cascadas, etc. Además, tanto en invierno como en verano las piscinas se pueden utilizar con una buena climatización y las casas están muy cerca de tener el propio “spawellness” de relax, que incluye los circuitos de agua, caminos de sensaciones o tratamientos para la salud y el descanso. La tecnología permite un mayor acceso a estas calidades de confort. El fuego reafirma su función ancestral del encuentro y va mucho más allá del tradicional hogar. Se incorpora en forma de parrillas de doble entrada, salamandras y hasta mesas de hormigón con boca de fuego central en galerías, patios. Nacen rincones de fuego al aire libre, en el jardín o al lado de la piscina o cercano al muelle, para el invierno. La casa se disfruta desde los cinco sentidos y todos relacionados entre sí. La vista se incentiva con la calidad visual de los ejes en largas perspectivas, que generan también sorpresa.
Los sonidos pueden destacarse o aislarlos, con el vidrio doble hermético (DVH) en ventanas que genera junto a una aislación térmica, una eficaz aislación de ruidos y colaboran también los materiales acústicos que absorben el eco. Pero a la vez se propician ciertos sonidos en la experiencia de habitar muy confortable en el afuera, escuchando así los árboles con el viento, el agua en cascadas y los pájaros. El gusto se explora en la vida sibarita, en el ritual de la comida, el vino y las cavas. Las cocinas a veces incluyen una gran isla con barra para reunirse a comer. Por ejemplo, el Tepan japonés permite la congregación de hasta diez personas alrededor de una gran plancha de acero para cocinar al mejor estilo y con un show kitchen muy oriental. También vuelven las huertas como símbolo de la vida más sana. El tacto está presente en las texturas con la utilización de materiales nobles: la piedra, la madera, donde la temperatura de los materiales es también un valor que se percibe al pisarlos o tocarlos. Algunos materiales estimulan el olfato, como el cuero, maderas, géneros o algunos muebles, que son formadores principales de aromas en la casa y así se los elige también desde el diseño.
En conclusión, todo es más integral y holístico en la casa de alta gama, donde el otro lujo era el gusto por la ostentación y la fastuosidad que se reemplaza por una actitud sensorial y emotiva de habitar, que es… la nueva forma de darse el lujo!.

Alejandro Apa es arquitecto, titular del estudio APA ARQUITECTURA, con una experiencia de más 1000 proyectos residenciales, inmobiliarios, corporativos y turísticos y más de 150.000 mil metros cuadrados construidos junto con Stieglitz Construcciones.

 

2