#393
Junio 2018


NUBOSELVA

TUCUMÁN

UN PROYECTO EN LA CIUDAD UNIVERSITARIA DEL CERRO SAN JAVIER

Las arquitectas Carla Nagle Fabio y Solana Emilse Orio, presentaron y se recibieron con una interesante propuesta sobre la ciudad universitaria que se encuentra inconclusa en San Javier, cerro emblemático de la ciudad de San Miguel de Tucumán, desde hace décadas. Se trata de un bloque de 160 metros de largo y 24 metros de altura. Esta residencia fue proyectada en 1947 por el vanguardista Instituto de Arquitectura de la época como un sistema residencial y educacional. Las obras se paralizaron en 1951, después de tres intentos de reanudación.

Reflejo del movimiento moderno-brutalista, el monobloque, con sus plantas y fachadas libres constituye una gran estructura de hormigón visto realizada in situ, con una superficie de 3.500 m2 con sus cimientos resueltos con bases de zapatas corridas y aisladas. Está conformado por planta baja, 6 niveles de altura, subsuelo y terraza, en donde el tercer piso se encuentra soportado por tensores desde los pisos altos para permitir una planta libre. Desde su abandono hace más de 50 años, nunca fue habitado; surge la necesidad en el proyecto de generar recorridos a través de un sistema de rampas de chapa perforada y pasarelas de hormigón y vidrio, que conforman los medios de circulación horizontal, mientras que las escaleras de hormigón y montacargas se encargan de conectar verticalmente los distintos niveles.

Los parasoles verticales de hormigón, característicos de la fachada, son conservados y reforzados con canteros de plantas nativas, que se entrelazan en una malla metálica, filtrando el paso del viento y de polvo. Optimizando el confort de los ambientes. Se determinaron dos grandes sectores, uno privado y otro semipúblico, vinculados por una pasarela a nivel de segundo y tercer piso lo que enmarca el acceso al edificio de triple altura a través de un hall ubicado a nivel subsuelo siguiendo las cotas de nivel y permitiendo las visuales hacia el lago. El sector privado, de menor volumen, está destinado a la investigación. Cuenta con espacios para administración, invernaderos de estudio, edafología, fitopatología etc., y laboratorios correspondientes a cada área. El sector semipúblico lo constituye la biblioteca, auditorio, museo, áreas de exposición, talleres, aulas y dormitorios para investigadores.
El uso de chapa perforada efectp óxido, utilizada en el acceso, crea un mix entre lo viejo y lo nuevo y se materializa en las barandas.

La configuración de las plantas generan una circulación abierta, fluida y contínua. Los cerramientos interiores son en material liviano y construcción en seco; madera y vidrio. Los ambientes se conforman por módulos combinados de madera ciegos, entreabiertos y transparentes con posibilidades de relación con el entorno. Las terrazas de las distintas plantas generan un diálogo interior-exterior en cuanto a las diferentes actividades como huerta-escuela, avistaje de aves, zona deportiva y de recreación.

El proyecto de las arquitectas, Nuboselva, combina la geografía rural, la arquitectura, meteorolgía, biología y ciencias, preservando la antigua mega estructura que interviene el paisaje. El Jardín Botánico implica según sus autoras una continuidad entre lo inventado y lo natural.