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Abril 2018


ESTANCIAS JESUÍTICAS

CÓRDOBDA

FESTIVAL DE MÚSICA BARROCA

Del 22 de Octubre al 2 de Noviembre, en el circuito de las estancias jesuíticas, y templos de la Provincia de Córdoba.

La Agencia Córdoba Cultura, el gobierno de la provincia de Córdoba y el Consejo Federal de Inversiones, organizaron en el circuito de estancias jesuíticas, declaradas patrimonio de la humanidad, y en algunos museos y templos en la ciudad de Córdoba,el XIII Festival de Música Barroca “Camino de las Estancias”.ofrece una grilla de conciertos para difundir la historia de la música y a la vez, valorizar el circuito de las estancias jesuíticas. La programación, cuyo director artístico es Manfredo Kraemer, contiene 10 conciertos. En la Iglesia de la Compañía de Jesús -Obispo Trejo y Caseros, Capital, se ofrecerá el concierto de apertura en homenaje al 300° Aniversario del nacimiento de Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788). En el museo Casa del Virrey Liniers, Alta Gracia, se presentará el disco Misa Gaude Bárbara, de Cristóbal de Morales.
Se trata del primer registro mundial de la liturgia de Corpus Christi, ambientada en México hacia fines del Siglo XVI. En la Iglesia de Candonga, comuna de El Manzano se dará el concierto de viola caipira a cargo del músico brasileño Iván Vilela. La capilla de la estancia de La Candelaria, paraje La Candelaria, Sierras Grandes, departamento Cruz del Eje, será escenario del recital de canto y laúd con canciones del Renacimiento y del Barroco. En la iglesia de Santa Catalina, Jesús María se escucharán cantatas y sonatas de Dieterich Buxtehude, reconocido compositor y organista de música académica. En la iglesia del Convento de Las Teresas, Córdoba capital se escuchará elCantor en Leipzig que contiene obras de Johann Sebastian Bach (1685-1750). Otros conciertos serán en el Museo de San Alberto de la capital cordobesa; Casa Histórica de Caroya; estancia Jesuítica de Jesús María y en la iglesia Del Carmen, Córdoba capital.

La música en Córdoba en
tiempos de los jesuitas
En alguna medida, el notable sacerdote e historiador padre Pedro Grenón S.J., atribuye al impulso del jesuita Luis Berger la práctica musical metódica en esta parte de los dominios españoles en América del Sur. De origen francés, el hermano Berger nació en 1588 e ingresó a la Orden de la Compañía de Jesús cuando tenía 25 años de edad. Poco después, emprendió viaje a “Las Indias”, y en 1617 se estableció en aquella aldea que Jerónimo Luis de Cabrera bautizó, el 6 de julio de 1573, como Córdoba de la Nueva Andalucía. El padre Luis Berger estuvo en las reducciones del Paraguay, Chile, y llegó a Buenos Aires, donde murió a los 53 años de edad. Otra personalidad influyente en la música de Córdoba fue el célebre jesuita, organista y compositor Domingo Zipoli, quien residió un tiempo en estos territorios y murió el 2 de enero de 1726, en la Estancia Jesuítica de Santa Catalina, Córdoba.La cultura musical que introdujeron los jesuitas alcanzó un notable desarrollo, prueba de ellos es la variedad de instrumentos utilizados en orquestas y conjuntos formados por nativos de esta región.
Iglesia de la Compañía de Jesús (Ob. Trejo Esq. Caseros)

Los jesuitas se establecieron en Córdoba en 1599. En el solar asignado por el cabildo proyectaron las edificaciones que aun hoy se mantienen. El templo, el más antiguo del país, fue construido en 1672, posee una sola nave y el tratamiento de su bóveda la convierte en única: una sucesión de arcos de madera conforman el costillar recubierto con tientos de cuero crudo. Impactante retablo de cedro paraguayo.

Iglesia del Convento de Las Teresas, Córdoba capital
El convento fue fundado en 1622 por Juan de Tejeda, en parte del solar que ocupaba su propia casa, y construido al parecer por su hijo, el poeta Luis de Tejeda.
Todo el ímpetu decorativo se ha concentrado en la fachada de la iglesia y el portal de acceso al convento, que se destacan ambos en la mejor tradición hispánico-árabe, sobre un desnudo muro que da a la calle Independencia.
El portal del convento es una barroca composición de frontis curvo con sus cornisas interrumpidas, coronado por un fantástico peinetón, que tenía su paralelo en la derruida casa de los Allende.
La Fachada de la iglesia presenta la superposición de un orden gigante y una elaborada superficie articulada con fajas y nichos, de probable filiación palladiana la primera, y la segunda tradición manierista romana y tambienborrominniana .
La espléndida espadaña, que retoma con leves variaciones estos motivos, es única entre las iglesias urbanas cordobesas.

Iglesia de Candonga, comuna de El Manzano
La capilla se compone de una pequeña nave y la sacristía, todo cubierto con bóveda de medio punto, formando un arco que abriga la portada misma. En el altar principal se venera a la Virgen del Rosario. El trabajo a cuchillo de la baranda del comulgatorio y detalles de la imagen prueban la intervención de artistas indígenas en la decoración.Es uno de los mayores exponentes de la arquitectura colonial en Córdoba por su originalidad y belleza de líneas arquitectónicas. Sus viejos muros descansan en un ambiente de serenidad en la soledad de la montaña, única compañera que le ha quedado en el decurso de los siglos.Se accede a la capilla recorriendo un camino de cornisa, con excelentes vistas panorámicas, partiendo desde la localidad de El Manzano o desde Agua de Oro.

Museo Casa del Virrey Liniers, Alta Gracia
La iglesia y la residencia de los siglos XVII y XVIII, estas se sitúan alrededor de un patio claustral.La residencia está construida en forma de “L” y en dos niveles. En la planta alta las habitaciones lindan a las galerías que repiten constantemente bóvedas de crucería y arcos de medio punto que descansan sobre robustos pilares.La iglesia ocupa el ala sur del patio y es un ejemplo del barroco americano. Está edificada como una sola nave y se distingue por la curvatura de los muros que bajan desde la cúpula. La redondez de esas paredes constituye una excepción dentro de las tipologías religiosas coloniales de Latinoamérica.En su construcción intervinieron los arquitectos jesuitas Prímoli, Bianchi, Kraus, Harschl y probablemente Forcada.

Capilla de la estancia de La Candelaria
Se trata de una tipología única en Córdoba identificada por su aspecto cerrado, organizado en torno a un patio central rectangular, uno de cuyos lados es la iglesia; a él se accede por un portón lateral ubicado sobre el atrio. Se destaca la presencia de la iglesia, con su fachada rematada por una notable espadaña de tres aberturas coronada por un perfil de líneas curvas que identifica al conjunto en el paisaje serrano.Posee características que la asemejan a un fuerte con capilla. Está edificada en cuadro cerrado, en forma amurallada. Tiene un primer patio lateral a la iglesia, rodeado de las habitaciones que constituyen el convento, y un segundo patio en torno del cual se desarrollan los talleres y depósitos, las cuadras y corrales. Luego vienen el tajamar, laatahona, el horno y la huerta. Al frente de la capilla, después del atrio, había una larga fila de ranchos albergaban a la gente de trabajo.Sobre el atrio sobreelevado, forman ángulo recto la portada del convento y la fachada de la capilla, con adornos simples y bien proporcionados. La puerta principal de algarrobo de dos hojas, está enmarcada por un perfecto arco de medio punto que genera un pequeño porche sobre el cual y hacia el interior se encuentra la tribuna del coro. Dos columnas sencillas, planas, sostienen un tímpano en cuyo eje central se destaca una hornacina que alojaba una talla de la virgen titular, patrona de los mineros. Las gruesas paredes se completan con importantes contrafuertes, todo ello construído a la usanza jesuítica: piedra canteada, combinada con ladrillos cocidos asentados en cal en sucesivas hiladas. Al coro y campanario se llega por una escalera exterior que se encuentra en el patio principal.

Iglesia de Santa Catalina, Jesús María
Santa Catalina es reconocida especialmente por su imponente iglesia, ejemplo del barroco colonial en el país, visiblemente influenciado por la arquitectura centroeuropea de ese estilo.
Más de un siglo después de adquirir la estancia en 1754, los misioneros jesuitas terminaron de erigir la iglesia. Su imponente fachada, flanqueada por dos torres y un portal en curva, es de líneas y ornatos gráciles, con pilastras y frontones curvos. En su interior fascina la armonía de las proporciones: una sola nave en cruz latina que culmina en la cúpula circular con ventanas en la bóveda, el gran retablo del altar mayor tallado en madera y dorado, en el que se destaca un lienzo representativo de Santa Catalina de Siena, patrona de la estancia; una imagen de vestir del Señor de la Humildad y la Paciencia, y la talla policromada de un Cristo crucificado.
Junto a la iglesia se encuentran el pequeño cementerio precedido por un portal que repite características de la fachada de la iglesia y la residencia con sus tres patios, locales anexos y huerta. Separados del cuerpo principal de la estancia se hallan el noviciado, la ranchería, el sistema hidráulico (tajamar, restos de acequias y molinos) y restos de hornos.

 

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