El Derecho a la Ciudad

Los debates y experiencias de políticas urbanas desde la perspectiva de los derechos humanos en América Latina y Europa Andhes, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales – UNT

Disertante: Gerardo Pisarello
Organizan: Facultad de Artes, Arquitectura y Derecho y Ciencias Sociales de la UNT
Presentan: Dra Arqta Claudia Gómez López, Dra Fernanda Doz Costa

 

En Tucumán, se realizó una conferencia sobre el derecho a la ciudad, que estuvo a cargo del Dr. Gerardo Pisarello, un tucumano que ocupa un cargo político en la ciudad de Barcelona, España donde vive.

La Arq. Claudia Gómez López presentó al disertante expresando que “tengo el honor de presentar al disertante de esta conferencia, al Dr. Gerardo Pisarello que nos va a introducir en este apasionante tema de “el derecho a la ciudad”, un tema de reflexión permanente y diría pendiente, o postergado en relación a su importancia y vigencia en la actualidad. Antes que nada quisiera aclarar que la presentación del Dr. Pisarrello que está a cargo de Fernanda y mía, va a estar sesgada por la competencia profesional disciplinar de cada una. La de Fernanda en relación al derecho y su producción en esta materia, y la personal, como arquitecta y urbanista, en relación a lo urbano, a la cuestión urbana. Primero que nada decir que es tucumano y egresado de nuestra universidad en la que estudio la carrera de derecho. Es doctor en Derecho y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona donde es vecino de la ciudad desde el año 2001. Y es en esta calidad de vecino, de habitante, de observador crítico de la ciudad, a los aspectos de su curriculum que me quiero referir. Como primera referencia, destacar el tÍtulo de la conferencia de hoy: El derecho a la ciudad. Los debates y experiencias de políticas urbanas desde la perspectiva de los derechos humanos en Europa y Latinoamérica.
Evidentemente el Dr. Pisarello está haciendo referencia a la publicación de Lefebvre, hoy hace medio siglo exacto, en que apareciera la primera edición del Derecho a la ciudad. Hoy 50 años después, seguimos reflexionando y discutiendo sobre los aspectos que nos planteaba Lefebvre sobre la tendencia generalizada hacia la urbanización y la reflexión que hace sobre las repercusiones para el ser humano y para el futuro de la humanidad de la misma. Lefebvre se refería al ‘derecho a la ciudad’ como uno de los derechos fundamentales del ser humano y de la ciudadanía, un derecho que implica la motivación de la sociedad civil para re-crear la ciudad como parte de una ‘misión’ común y colectiva. Lo que me interesa destacar del Dr. Pisarello es su actividad como persona, como político, como pensador critico de la realidad. De la realidad que viven, que sufren nuestras ciudades en la actualidad, en el día a día que deben enfrentar el gran reto de la pobreza y sus implicancias. Implicancias que están directamente relacionadas con el tema de la conferencia de hoy.

ESTUDIAR Y REFLEXIONAR
En este sentido voy a destacar tres cuestiones claves de la vida del Dr. Pisarello. Primero, ha sido durante más de diez años vicepresidente del Observatorio.
DESC: es el de estudiar, reflexionar y observar lo que su sigla significa, los Derechos económicos, sociales y culturales de la población. Su objetivo principal es el de promover una visión integral de los derechos humanos que reconozca que todos los derechos – civiles, políticos, sociales, culturales y ambientales- son derechos fundamentales de todas las personas. El observatorio tiene una amplia trayectoria respecto a la tarea de formación, de concientización respecto a estos derechos y lo hace a través de charlas, cursos de formación, actividades conjuntas, publicaciones, etc.
Un segundo aspecto es su participación como gestor urbano a través de su puesto en la alcaldía de Barcelona como teniente primero o vicealcalde de la misma. Desde la alcaldía, ejerce, además, la presidencia de la agencia municipal Barcelona Activa, que es una agencia municipal de desarrollo local. Esta agencia, es la responsable de impulsar la política económica y el desarrollo local para promover la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía, fomentando el empleo, promoviendo el emprendimiento y dando apoyo a las empresas desde la visión de la economía plural. Un tercer aspecto es su participación como miembro activo del grupo político “Barcelona en común” que le permitió, junto con Ada Colau, llegar a la alcaldía de la ciudad. Y no es solamente su participación política, sino los fundamentos como ciudadano, su visión critica de la ciudad. Postura que, en sus principios y compromisos para iniciar un camino común, en su base programática expresaban:
“Los habitantes de Barcelona queremos a nuestra ciudad. Su diversidad, su espíritu acogedor y abierto, la vitalidad y el carácter reivindicativo de su gente. En los últimos años, sin embargo, mucho de lo que vemos no nos gusta. El crecimiento de las desigualdades y de la precariedad, la vulneración de derechos conquistados con esfuerzo, la venta irresponsable de lo que es de todos, la falta de un proyecto colectivo e ilusionante. Estamos perdiendo Barcelona y queremos recuperarla.

UN DERECHO QUE NO SE PIERDE
Retomando a Henri Lefebvre, en su propia definición, recalca claramente que el derecho a la ciudad es un derecho que no pedimos, que no reivindicamos frente a los poderosos dice Lefebvre. Es un derecho que nosotros debemos imponer. Y este «nosotros» me interesa destacar, hace referencia particularmente a las clases populares. Porque el derecho a la ciudad es la reivindicación colectiva del espacio urbano, es tomar posesión de lo que existe, pero también el derecho a reconfigurar el espacio urbano, o a configurarlo -cuando todavía no existe- según las necesidades, las aspiraciones de sus habitantes.Y acá es donde se plantea el gran desafío de la política de la ciudad que apunta a reconstituir el «vivir en sociedad», a luchar contra la segregación, el desafío de implicar a la población en el desarrollo urbano con los temas de la participación y la democracia participativa. Sin embargo, en la realidad, esto termina siendo solo discurso de legitimación de los poderes instalados, que terminan en la práctica, acompañando, aceptando, promoviendo reformas puntuales que no ponen en tela de juicio la política neoliberal. De hecho, procesos como el de la gentrificación, que es la expulsión de las clases populares de los barrios populares, o dicho en otro término, el despoblamiento de las clases populares en las ciudades poniendo el acento en los desplazados y no en el que la nueva población que ocupa los espacios “refuncionalizados”. Y es que estos procesos son frecuentes en las operaciones de renovación urbana. Son la contracara del urbanismo marketinero, competitivo, estratégico, ese que señalaban en la base programática de “Barcelona en común” como la Barcelona que se está perdiendo y buscan recuperar. David Harvey, 40 años después que Lefebvre, escribe su versión del derecho a la ciudad, y sostiene que es «un derecho colectivo a cambiarnos nosotros mismos cambiando la ciudad para volverla más conforme a nuestro deseo más preciado» (Harvey, 2008). HARVEY, D. (2008). En este sentido me parece encomiable destacar este perfil crítico del Dr. Pisarello respecto a los efectos del “modelo Barcelona”, y con esto aclaro me refiero a un espacio de y para el consumo y su plegamiento a los requerimientos del capital internacional, a la refuncionalización del espacio urbano en clave de mercado, y en definitiva, a la reapropiación capitalista de la ciudad que bajo el lema o paradigma del marketing urbano, produce efectos contrarios a este derecho a la ciudad, que reclama Lefevre y después Harvey, este que Pisarello quiere recuperar, en el que, el valor de uso prima sobre el valor de cambio, donde la función social prima sobre la propiedad privada, donde el interés colectivo prima sobre los intereses particulares. Rescato este tema, de la crítica al modelo Barcelona que hace el Dr. Pisarello, porque ya desde el plan Cerda en el S XIX y luego con el plan de la Barcelona olímpica de 1992, que se iniciara con el plan metropolitano en el 76, Barcelona, fue una guía, una referencia, un modelo, una prueba fantástica para los arquitectos y urbanistas, de lo que el proyecto urbano podía desarrollar. Por eso rescato desde lo disciplinar que me toca en esta presentación, la visión critica del Dr. Pisarello en común con el análisis de Lefebvre respecto a : la destrucción gradual del modelo de ciudad tradicional, el ascenso de una sociedad globalizada de la cual son expulsados, a diferentes velocidades y bajo aspectos diversos, los ‘marginados’ —los excluidos de los beneficios de la globalización— y señalo también, la necesidad de que a nivel internacional se produzcan debates sobre ese derecho. Si el “derecho a la ciudad” permite la posibilidad de múltiples interpretaciones, su persistencia marca, señala, nos interpela respecto a la importancia de las cuestiones sociales subyacentes que afectan, hoy más que nunca, a los debates sobre la urbanización y su papel en el futuro.

Dra. Arqta Claudia Fernanda Gómez López
Directora del CETyHaP (Centro de Estudios del Territorio y del Hábitat Popular) FAU – UNT

LOS DERECHOS HUMANOS
La Indivisibilidad de los DDHH, que implica la interconexión entre el derecho a una vivienda digna con otros derechos humanos, como el derecho a trabajar, a la educación, a la integridad personal, a la seguridad, hasta a la participación política.
Y cómo es posible afectar derechos sociales a través de derechos civiles y políticos como el derecho al debido proceso, tan central en la problemática de los desalojos y remates (o desahucios) en España o bloqueando el derecho a la protesta. La igualdad como garantía transversal a todos los derechos humanos, cuya centralidad es tan evidente en los derechos sociales! Igualdad sustantiva, no formal, que precisa estrategias diferenciadas para los llamados grupos desaventajados, que no son más que aquellos grupos de personas que por su identidad indígena, migrante, por ser mujer, etc. el sistema empuja a las periferias del poder y de las ciudades. Estas personas están excluidas del goce de derechos por situaciones estructurales de desigualdad que el Estado ha ayudado a crear y a sostener, no es por injusticia divina sino por decisiones políticas. Y por eso el Estado tiene la obligación de garantizarle sus derechos humanos, incluidos los derechos sociales, con igualdad. Esta igualdad sustantiva exige medidas diferenciadas, es decir medidas de política pública que lejos de tratar a todxs iguales, tengan un enfoque direccionado a los grupos desaventajados, privilegien sus necesidades y reparen las desigualdades estructurales. En este sentido es evidente como el derecho a una vivienda digna es un límite al derecho a la propiedad privada o a hacer negocios inmobiliarios en situaciones de crisis habitacionales. Pero un día Gerardo decidió tomar el poder y la verdad lo admiro muchísimo por eso también. Admiro su valentía y envidio su suerte de haber sido parte de esta militancia social profundamente inspiradora, de ese movimiento de base que nació de protestas sociales ante un sistema profundamente injusto y que un día se atrevió a disputar el poder y a llevar al gobierno un proyecto igualitario, democrático y feminista. Como lo escuche decir por ahí, con imaginación jurídica y valentía política, luchan por recuperar la hermosa ciudad de Barcelona para todos y todas.

Dra. Fernanda Doz Costa
Andhes – Facultad de Derecho y Ciencias Sociales – UNT