#388
Diciembre 2017


CENTRO CULTURAL KIRCHNER

Premisas del estudio que realizó la obra

Una nueva pieza urbana para la ciudad, Un faro para la cultura

FICHA TÉCNICA

Obra: Centro Cultural Kirchner
Sup. cubierta: 100.000 m2
Ubicación: Bouchard 350, Buenos Aires
Inauguración: Mayo 2015
Proyecto estudio: Arqs. Bares Enrique, Bares Federico, Bares Nicolás, Becker Daniel, Ferrari Claudio, Schnack Florencia
Colaboradores Concurso: Arqs: Belazaras Fernando, Castorina Santiago, Francesconi Ana, Macrelli Marco, Blenke Lizet Jo, Arq. Peña y Lillo Pedro
Consultores:
Ingeniería Estructural: Ing. Jaime Lande y Asociados; Ingeniería Termomecánica: Ing. Blasco, Julio A. ;Ingeniería Acústica: Ing. Sánchez Quintana, Rafael; Patrimonio y Preservación: Arq, Gandolfi, Fernando, Arq. Gentile, Eduardo; Teoría: Arq. Silvestri, Graciela; Sistemas Verticales, Ascensores: Ing. Pap, Roberto
STAFF PROYECTO
Manager general: Ing. Pedro Miguel Martin
Project manager: Arq. Federico García Zuñiga
Coordinación: Arq. Uriel Jauregui, Arq. Carlos Ucar
CAD Manager: Arq. Gustavo Bennum

MEMORIA URBANA

La ciudad en proceso de reconversión
El área que nos ocupa está situada entre el denso tejido urbano tradicional y la reciente área de recuperación costera sobre el Río de la Plata: Puerto Madero. La propuesta sugerida en las bases del concurso fue la de revitalizar la vida urbana de este fragmento con una inflexión cultural. La propuesta de nuevo destino, Centro Cultural, para el edificio de Correos sugiere reforzar esta inflexión en la extensión del sector.
Los ejes Norte-Sur; Este-Oeste
Este fragmento se erige como eslabón fundamental en la articulación norte-sur, y en tanto su corazón está atravesado por el eje cívico-institucional (Casa de Gobierno- plaza de Mayo- Avenida de Mayo- Congreso), sus límites Sur-Norte se extienden desde plaza Agustín V. Justo hasta plaza Roma.
La elección de una estructura de ejes, definida en su potencial actual (articulaciones con la ciudad real) y en su claridad proyectual, implica un diálogo entre las prácticas del urbanismo clásico y los nuevos instrumentos que enfrentan las actuales necesidades metropolitanas.

MEMORIA ARQUITECTÓNICA

El edificio de correos fue pensado como objeto, cerrado en si mismo. La propuesta lo entiende como una pieza clave en la conformación espacial del nuevo parque urbano, convirtiendo al viejo correo en un edificio activo, permeable y vibrante que se integra con la ciudad a partir un plano de uso desdoblado en varios niveles que conduce a los transeúntes desde el parque y la ciudad al centro del edificio transformando su condición inicial de edificio-objeto en edificio-ciudad.
Nos encontramos con un edificio académico de valor histórico y patrimonial cuya “envolvente” debe mantenerse. Es decir: su aspecto visual representativo, que indica órdenes, simetría, planos, aristas y ausencia de reflexión sobre el “espacio” en sentido moderno, se preserva integramente tanto en su exterior como en las áreas ceremoniales o palaciegas del interior (el tercio del edificio sobre calle Sarmiento).
En la parte posterior del prisma edilicio (dos tercios del edificio sobre calle Corrientes), aquella que por sus funciones técnicas originales se materializa con una arquitectura y una tecnología de tipo industrial permite una intervención mayor generando el vacío necesario para la localización de los programas arquitectónicos contemporáneos. En el se insertan diversas funciones y múltiples espacios como salas de museo de distinto tamaño y forma, que permiten albergar las variadas producciones del arte contemporáneo; salas de música sinfónica y música de cámara, restaurantes -galería, etc.
Los nuevos espacios generan un fuerte contraste con el cierre perimetral existente, que se preserva en forma integral.

Las Plazas de la Cultura

Los contrastes establecidos por los dos tipos de intervenciones arquitectónica: por un lado la restauración y reconversión de los interiores del área palaciega (arquitectura neoclásica en la tradición académica del siglo XIX) para adecuarlos al programa de usos requeridos; y por el otro la construcción de los nuevos espacios para albergar los grandes programas de la cultura: salas de concierto y museo (arquitectura contemporánea para el siglo XXI); se reencuentran a partir de un sistema de espacios públicos estratificados en los distintos niveles espaciales del edificio. El atrio es la plaza que unifica los distintos niveles de acceso peatonal desde el parque y la ciudad y los distintos accesos de transporte a nivel de subsuelo.
Este nivel se transforma en el gran hall donde se ubican los sectores de informes y boleterías, las áreas gastronómicas (cafés y restaurantes), las tiendas y áreas de exposiciones temporarias. En el se hallan claramente identificados los sistemas de movimiento público para acceder a los distintos programas y áreas del CCB en sus distintos niveles.
En el nivel +11,56 m del área institucional del antiguo edificio se localiza uno de los espacios mas emblemáticos y representativos de la arquitectura a preservar: El hall y el Salón de los Escudos (área restaurada como salón de usos múltiples con las oficinas adyacentes que concentrarán las actividades de dirección del centro), el primero se unifica con el foyer principal de la gran sala de conciertos conformando “la Plaza de la Música” que se complementa con salas de exhibición permanente del museo que serán destinadas a exhibir colecciones vinculadas al tema como: museo del tango, museo del folklore, etc. El nivel + 24,16m, aprovechando la superficie de la cubierta de la gran sala de conciertos como espacio principal, se transformará en “la Plaza de los Museos”, que de la misma forma que la plaza de la música, unificará las dos partes del edificio. El emblemático Salón Evita se preservará íntegramente dotándolo de una infraestructura capaz de albergar distintas actividades.
Las oficinas adyacentes se consolidarán como dirección administrativa y dirección y curaduría del área de museos. El Edificio remata en el nivel + 50,25 m, con la “Plaza Mirador” un plano de uso intenso que reclama la quinta fachada como un sector público destinado a actividades de ocio, recreación y gastronomía (cafeterías y restaurantes) que disfrutarán de las vistas aéreas del área centro, Puerto Madero, reserva ecológica y el río.
Este nivel encuentra su punto culminante en la revalorización de la cúpula principal del edificio transformando, un espacio residual sin uso, en uno de los puntos más significativos. La cúpula preserva su estructura resistente metálica y su ornamentación superior reemplazando su actual cubierta por una nueva envolvente translucida, convirtiendo este sitio no solo en un punto singular de la “Plaza Mirador” sino también en un escenario para expresiones culturales y artísticas no tradicionales.

La jaula, el chandelier
y la ballena azul

La Jaula

Una jaula tectónica de columnas metálicas repetitivos que funcionan como soporte vertical de la estructura vierendeel de techo descargando sus esfuerzos hacia las fundaciones. Se define de esta manera una nueva fachada, transición entre dos tiempos históricos: pasado y presente. Esta estructura espacial, construye una caja virtual en la que flotan volúmenes, que se realzan por los juegos de luces, sombras y transparencias.
De acuerdo al recorrido que cada visitante realice podrá encontrar innumerables cambios de formas, texturas, materiales y colores generando una sensación efímera cambiante y sorprendente.

El Chandelier

En el siglo XIX, los grandes candeleros suspendidos en halles y salas teatrales y musicales (“chandelier”) resultan representativos, aún hoy, de la actividad. Esta nueva pieza arquitectónica cuelga sus tres planos de usos de la estructura vierendeel de techo, permitiendo la visualización de su conformación geométrica tridimensional desde distintos planos. El espacio interior contenido dentro del “chandelier contemporáneo” alberga las grandes salas de exhibición temporaria del museo. Salas de gran flexibilidad espacial que permiten su adaptación y subdivisión acomodándose a diversas manifestaciones artísticas. Su materialidad, paneles que varían su transparencia con los efectos de la luz, permiten asilarlas o vincularlas con los diversos espacios.

La Ballena Azul

El espacio proyectado para la sala sinfónica, cuyas dimensiones y determinaciones técnicas le otorgan un lugar central en la composición. A este objeto monolítico lo hemos llamado “la ballena azul”; carece de aristas, carece de encuentros, carece de forma en el sentido tradicional.

El escenario tiene tres niveles de palcos. Se destaca un el órgano de tubos fabricado en Alemania por la firma “Órganos Klais”, ubicado en lazona trasera para el coro; las paredes están recubiertas con listonesdemadera, formando difusores de sonido; los laterales y el fondo de la parte baja de la platea están recubiertas de granito negro pulido, las partes planas conforman también difusores por sus ángulos espesores y posición. El escenario de madera con zonas de altura, ajustable para los distintos grupos que conforman la orquesta,(cuerdas, metales, maderas, percusión, etc.). El cielorraso virtual es de listones de madera o lamas; piso de madera con quiebre para mejores visuales; plafón de madera sobre la orquesta, ajustable en altura e inclinación para ajustar los distintos grupos orquestales y/o solistas.
Se puede destacar que todo el edificio, que contiene al auditorio está montado elásticamente sobre caucho natural para evitar las posibles vibraciones de la nueva línea de subterráneos sobre Avenida Além. El nivel de ruido aéreo exterior se controló mediante una doble envoltura, la del edificio existente y luego la estructura de hormigón que contiene el auditorio, además en todas las aberturas se colocaron dobles cierres de puertas y se estudió rigurosamente el sistema de aire acondicionado, para evitar el ruido de las máquinas. El tiempo de reverberación del auditorio se estima mayor de 2 segundos, y será medido de acuerdo a ISO 3382 cuando estén completos los sistemas de ajuste mecánico del plafón sobre orquesta y se pueda disponer del auditorio. Las butacas fueron realizadas por Rassegna, arquitectura y equipamiento.

Preservación y Patrimonio

La valoración del patrimonio conlleva la necesidad de elaborar criterios de selección y técnicas para su conservación, restauración y reciclaje que constituyen una compleja trama de toma de decisiones referidas, entre otros aspectos, a la valoración del bien, a premisas teóricas o a aspectos eminentemente técnicos y económicos.
Esto constituye una tarea interdisciplinaria, en la que concurren conocimientos provenientes de diferentes áreas del saber, en el marco de una serie de principios teórico doctrinarios, establecidos y consagrados a través de documentos internacionales a los cuales se remite esta propuesta de intervención.
El edificio se configura –según el proyecto original- a partir de la clara distinción de dos sectores: uno que reúne espacios representativos de carácter público, materializados con el vocabulario del clasicismo francés de la segunda mitad del siglo XVIII y otro, de neto carácter utilitario, que contiene áreas de servicio resueltas dentro de las pautas utilitarias que sancionaba la tradición de la Arquitectura Beaux-Arts.
Del valor de la obra como un hito urbano da cuenta el que fuera tomada como referencia al proyectar los edificios de la Aduana y del Comando del Ejército (originalmente Ministerio de Guerra); en este sentido, la presente propuesta urbana está orientada a integrar estos edificios –fragmentos significativos del proceso histórico de nuestro país- en tanto conjunto de carácter patrimonial.

Tecnología

En el plano constructivo, el edificio presenta también una naturaleza híbrida que fuera corriente desde fines del siglo XIX en los edificios historicistas: un etéreo esqueleto metálico se reviste con masas murarias, columnatas, bóvedas y cúpulas. Estos elementos han sido despojados de su primigenia naturaleza técnica de constituir piezas tectónicas, que trabajan a compresión, para devenir meros rellenos que ocupan lugares dejados por un esqueleto con predominantes trabajos de flexión que por su magnitud sólo el acero laminado puede absorber.
Dadas las características del edificio, monumento histórico en el que se deben preservar las fachadas, la propuesta entiende que estas no deben conservarse solamente como una piel sino mantener un sector del edificio que comprende desde su muro perimetral hasta la primera línea de la estructura portante (de aproximadamente 10 m de ancho) garantizando de esta manera la preservación y el buen comportamiento estructural de la fachada existente.

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